¡Faltaría más que un cliente nos dijera lo que tenemos que hacer!
Al escuchar esta frase no sabía si al otro lado del teléfono estaba una persona del servicio de atención al cliente o un sargento dando instrucciones a los reclutas. La anécdota, cómo no, la brindó El Corte Ingles en mi particular lucha contra su peculiar sistema de entender el principio de no conformidad de los bienes que vende.
Independientemente de la mejor o peor fortuna de las maneras empleadas, una frase así tiene su interés. Una organización en la que uno de sus representantes afirma sin rubor que la opinión de sus clientes no les interesa para nada es una organización condenada al fracaso a largo plazo, salvo que opere en regimen de monopolio. Como no creo que sea ésta la situación en la que se encuentran estos conocidos establecimientos, quizá deberían reflexionar sobre si sus métodos de tratar con los clientes son los más adecuados.

¿No eran estos los que decían que si no quedabas satisfecho te devolvían el dinero? En cualquier caso me temo que lo del móvil no se resolverá a las buenas.
Un cordial saludo David
Sí, pero como has dicho tu “eran”. De todos modos tampoco buscaba que me devolvieran el dinero, sólo que el móvil funcionase y unas disculpas por escrito por algo que hicieron incorrectamente.
¡Gracias por el comentario!