Arxiu Mensual de setembre, 2007

Los problemas de ser un pionero en las nuevas tecnologías

iphoneAyer, mientras limpiaba unos armarios apareció una pequeña joya: un lector de laserdisc Sony adquirido hace una década. En el momento de la adquisición la tecnología DVD no había aparecido en el mercado y el Laser Disc, a pesar de sus limitaciones, ofrecía algunas ventajas con respecto al video convencional. Sin embargo los Laser Disc tenían un tamaño considerable, eran incómodos (tenían una capacidad limitada y debía darse la vuelta al disco a media película) y los precios siempre fueron prohibitivos (30-40 euros cada película), lo que lo llevó a su condena tan pronto los DVD hicieron acto de presencia en el mercado. Un par de películas en formato LD y el aparato son el recuerdo de un intento que salió rana.

Esta es una de las desventajas de adoptar una nueva tecnología antes de tus vecinos: el riesgo de que quede fuera del mercado al poco tiempo. Lo que me ocurrió con el laserdisc (cabe decir que lo adquirí de promoción y también para usarlo como lector de CD) fue lo mismo que les ocurrió a miles de personas cuando adquirieron un Video 2000, un Amiga, o una cámara fotográfica con tecnología APS. Todos ellos ofrecían ventajas sobre los sistemas existentes, pero por una razón u otra no llegaron a cuajar en el mercado.

Existe sin embargo otra desventaja de ser pionero: el hecho de tener que desembolsar más dinero para adquirir el producto deseado. Esto es lo que les ha ocurrido a los primeros usuarios del iPhone, quienes adquirieron el producto meses atrás por 600 dólares. La semana pasada, Apple, en un intento de apaciguar los ánimos, ofreció un cheque descuento de 100 dólares a los consumidores que hubieran adquirido el producto con anterioridad.

¿Justificado? Buena parte del enfado no vino porque Apple bajó los precios del producto (cosa lógica a medida que el producto va madurando en el mercado), sino por el hecho de que Apple decidiera bajarlos a los pocos meses de lanzar el producto.

Garantías de bienes de consumo, una introducción

La semana que viene se cumplirán cuatro años desde que la Ley de Garantías de Bienes de Consumo empezara a surtir efectos. Esta ley introducía una serie de cambios respecto a la normativa y prácticas anteriores. Los puntos más importantes para el consumidor son los siguientes:

  • Se fija un periodo de garantía estándar de dos años. Adicionalmente las empresas pueden establecer garantías comerciales superiores (por ejemplo, muchos electrodomésticos vendidos en tiendas hard discount vienen con una garantía de tres años).
  • El vendedor, y no el fabricante, es quien debe responder de cualquier no conformidad del producto ( un producto que no funciona, o que presenta anomalías).
  • Si durante los seis primeros meses tras la recepción del producto se detecta que el producto no está conforme, se presume que esta no conformidad venía de origen, por lo que el consumidor no debe demostrar nada. A partir del sexto mes, es el consumidor quien debe demostrar que el defecto venía de origen.
  • En el primer caso el consumidor tiene derecho a optar entre la sustitución del producto o la reparación. La única restricción es que la opción escogida por el consumidor sea posible (por ejemplo, que el producto aún esté en stock) y que no sea desproporcionada. No obstante, estas restricciones están condicionadas a la gratuidad y a su realización en un plazo razonable . En caso que no sea posible ni la sustitución, ni la reparación el consumidor podrá optar por una minusvalía del producto (es decir, el reembolso parcial de dinero quedándose con el producto) o bien a la devolución del producto.

Atentos a una práctica comercial muy generalizada (y que ya relataré en otra entrada): muchos establecimientos imponen sistemáticamente al consumidor la obligación de que el producto pase por un peritaje previo en el SAT. Este hecho generó una consulta que fue respondida por el regulador del modo que se cita a continuación:

CG/18/03: ¿Esta obligado el consumidor a depositar el producto para su examen a través de un SAT para comprobar el fallo del aparato, o bien el vendedor debe sustituirlo, aceptando, sin más, las pretensiones de la reclamante?.

El artículo 5 de la Ley 23/2003, de 10 de julio, de Garantías en la venta de bienes de consumo establece el derecho de opción del consumidor entre la reparación o sustitución del bien, salvo que una de estas opciones resulte imposible o desproporcionada.

El ejercicio de este derecho, en consecuencia, no está condicionado, sin más, a un previo peritaje del vendedor a través del SAT o de cualquier otro procedimiento. Debiendo estar el vendedor a la opción del consumidor sobre la reparación o sustitución, salvo que se trate de bienes no fungibles o de segunda mano.

Sin perjuicio de lo anterior, parece razonable considerar que el vendedor que fundadamente alegue que los costes de la forma de saneamiento por la que haya optado el consumidor son desproporcionados, o que dicha forma de saneamiento es imposible, ante la discrepancia del consumidor acuda a los servicios técnicos a efectos de probar tales alegaciones.

Lo propio debe entenderse cuando la causa de falta de conformidad esté oculta siendo determinante su identificación para evaluar los costes de las respectivas fórmulas de saneamiento y su posibilidad.

En tales casos, es claro, que el examen por los servicios de asistencia técnica no tiene coste alguno para el consumidor y debe realizarse minimizando al máximo los posibles inconvenientes para éste y en plazos muy breves.

Lo que en ningún caso autoriza la norma es el recurso sistemático a los servicios de asistencia técnica o que se produzca una remisión al SAT para determinar cuál es la forma de saneamiento que a juicio del vendedor resulta más adecuada o proporcionada.

Por otra parte, hay que tener en cuenta la posibilidad de que entre en juego el artículo 7 de la Ley en aquellos casos en que la reparación o la sustitución no se realicen en un plazo razonable o supongan graves inconvenientes para el consumidor, pudiendo entonces solicitar una rebaja del precio o bien la resolución del contrato y devolución del precio.

Por tanto, si en el establecimiento os imponen una remisión al SAT sin que ni siquiera se hayan mirado el producto o sin que os aseguren un plazo razonable de reparación/sustitución , mejor que rellenéis la hoja de reclamaciones oficial.

Desparece Business 2.0

Business 2.0 Business 2.0, una revista de tendencias sobre nuevas tecnologías fundada en 1998 y que se convirtió en uno de los iconos de la nueva economía tiene los meses contados. Según ha informado hoy el New York Times, el número de octubre pondrá punto final a una revista que ha sido un referente durante casi una década. Con este anuncio también se pone fin a las especulaciones que circulaban desde que hace unos meses desde que se supo que Time Inc. (el propietario) tenía intención de desprenderse de una cabecera que, pese a tener 600.000 suscriptores, cada vez contaba con menores ingresos publicitarios.

Tuve la ocasión de conocer la publicación a mediados del 99, cuando me la enseñó el director de marketing de la empresa en la que trabajaba . También me animó a pedir un try-out (creo que te enviaban los tres primeros ejemplares gratuitamente sin compromiso alguno). Luego le perdí la pista, pero en los últimos tiempos había vuelto a conectar con ella. Tenía secciones bastante interesantes y el punto a favor que trataba las nuevas tecnologías desde un punto de vista más amplio que el resto de medios, pero la sensación general es que se asemejaba más a la ciencia-ficción que no a cosas de uso real y cotidiano. Aún así la echaré de menos, ya que no hoy por hoy no hay ninguna publicación que se le asemeje.

En Magazinedeathpool podréis encontrar otras ilustres revistas que han pasado a mejor vida.

El capitán Flanagan

Capt. FlanaganNunca como ahora volar había sido tan fácil. Y nunca como ahora volar había sido tan vulgar. Tras la última crisis del sector y el fenómeno de las compañías de bajo coste, la mayoría de empresas del sector emprendió una cruzada contra los costes supuestamente suntuarios. Y las grandes víctimas fueron los pasajeros, especialmente los de clase turista (o económica, si lo leeis desde el otro lado del charco): se acabaron las comidas, la prensa a bordo y el trato de la tripulación se asemeja más a un trato cuartelario que al que nos tenían acostumbrados.

Pero siempre hay excepciones a la regla. Según cuenta The Wall Street Journal (artículo gratis, de momento), el capitán Denny Flanagan de United Airlines ha hecho rememorar a miles de pasajeros aquellos viejos tiempos en los que volar era un placer. Sencillamente le ha puesto voluntad y contribuye a hacer que todo el mundo se sienta a gusto durante el vuelo. Si un menor vuela sin compañía, el capitán se encarga de realizar una llamada a sus padres para decirles que todo va bien. Si han sobrado botellas de vino en primera clase, las sortea entre los pasajeros de turista. Y si hay un retraso, se presenta ante el mostrador para anunciar las causas del retraso y el plan de acción.

En todas las empresas, incluso en las más mediocres, existen numerosos capitanes Flanagan. Lo más extraordinario de esta historia es que la compañía por la que trabaja, United Airlines, haya promovido su comportamiento. United, que está situada en la parte media-baja en los rankings de calidad de servicio, ha visto cómo permitirle unos pequeños extras a este capitán se convertía en la mjoer publicidad de la compañía. Por esta razón le paga las tarjetas de visita o los Big Mac que suele distribuir cuando el vuelo lleva retraso.

Un 10 para el capitán Flanagan, y un 10 para los ejecutivos de United. Esperemos que el ejemplo cunda y aparezcan unos cuantos clones. Los pasajeros lo agradeceremos.

Podéis ver también un video del Capitán Flanagan en acción, cortesía de la CBS.

El cibercafé, el refugio del mileurista japonés

En Japón, el estallido de la burbuja inmobiliaria a principios de los noventa y la crisis económica posterior dejaron un paí­s desolado que aún ha sido incapaz de recuperarse plenamente. Problemas desconocidos como el paro, la precariedad laboral o la pobreza aparecieron en una economí­a que pocos añs atrás parecí­a que iba a comerse el mundo.

Uno de los colectivos más perjudicados por todo este proceso fue la generación nacida en los setenta y principios de los ochenta, que accedieron al mercado laboral a mediados o finales de los noventa. Hasta el momento, el sistema de contratación imperante se basaba en unos procesos de selección que se realizaban durante el último curso de universidad. Si una empresa ofrecía un empleo, éste era de por vida y permití­a convertirse en directivo mediante el uso de los mercados laborales internos. La crisis de los noventa alteró todo esto y gran parte de los que iban a entrar al mercado laboral en los noventa se encontraron sin ofertas de trabajo y sobreviviendo gracias a empleos temporales. La leve recuperación económica posterior no les fue favorable, puesto que muchos de ellos ya eran demasiado mayores para ser aceptados. Es lo que se conoce como la “generación perdida”.

Una de las derivadas de la precariedad laboral ha sido la imposibilidad de poder pagar un alojamiento, dados los elevados precios de la vivienda en Japón (y ello pese a que durante quince añs los precios han estado estancados). Para muchos, los cibercafés se han convertido en la opción de emergencia en caso de precisar techo, tal y como comentó el otro dí­a El Confidencial. Por menos de 15 euros es posible pasar la noche­, ducharse e incluso tomar una bebida, además de poder navegar por Internet o jugar con la consola de videojuegos.

De hecho, los cibercafés están reemplazando a los hoteles cápsula como la opción preferida para descansar y relajarse en caso de una emergencia. Seguramente el hecho de que (aún) no se asocien con una forma de alojamiento barato y la posibilidad de poder utilizar Internet ha facilitado su popularidad, además de su precio.

¿En qué país viven?

Tras escuchar al ministro Solbes que los jóvenes españoles se emancipan de media sobre los 20 años uno se queda de pasta de boniato. Lo más sorprendente es que estas afirmaciones provengan del miembro del Ejecutivo mejor valorado y con una sólida reputación de economista riguroso. Porque salvo futbolistas, o personas que abandonaron los estudios para trabajar en el sector de la construcción, la realidad es que la inmensa mayoría de españoles no sólo no se emancipan a los 20 años sino que permanecen en los hogares paternos hasta pasada la treintena. Según un estudio de la Funcas, la edad media de emancipación está en los 29 años (30 en el caso de los hombres y 28 en el de las mujeres). Otro informe promovido por el Consejo de la Juventud de España señalaba que casi la mitad de las personas entre los 30 y los 34 años no se ha independizado, la inmensa mayoría de las cuales a causa de la carestía en el precio de la vivienda y por la elevadísima temporalidad (la más alta de Europa) y bajos sueldos ofrecidos por el mercado laboral.

¿Nos podremos creer los cuadros macroeconómicos y sus declaraciones sobre los posibles efectos de la crisis inmobiliaria estadounidense en España? Esperemos que todo haya sido un lapsus linguae