Arxiu Mensual de agost, 2007

La transmisión del colapso inmobiliario a España: las expectativas

Uno de los principales interrogantes de la reciente ola de turbulencias en los mercados financieros es ver cómo ésta puede afectar a España, en tanto es uno de los países más expuestos a un pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Aparentemente el impacto directo de las turbulencias será muy limitado, puesto que las pérdidas derivadas de los créditos incobrables sólo afectan a un puñado de fondos de inversión o de pensiones, en los que además estas inversiones tienen un carácter marginal. Es decir, en el peor de los casos la pérdida no será mayor al 5 o al 10% del valor de la aportación, una cifra que puede ser más que asumible para cualquier perfil de inversor que haya decidido arriesgar un poco.

Tampoco parece que la crisis se vaya a reproducir en el sistema financiero español, almenos del modo en que ha sucedido en los Estados Unidos. Por regla general, la exigencia de garantías es claramente superior en el caso español. Ayer explicaba cómo podía solicitarse sin problema alguno (salvo el pago de la penalización) préstamos por una vivienda financiando casi la totalidad del inmueble y sin necesidad de aportar documentación acreditativa de los ingresos. Eso sería impensable en España, donde aún aportandola, si los análisis de riesgo son poco favorables, se exigirán una serie de garantías adicionales.

El problema, sin embargo, puede provenir de los efectos indirectos. La tormenta financiera ha evidenciado de que el ciclo burbujista ha tocado a su fin. Incluso Polaris World, uno de los iconos del burbujismo made in Spain, nos lo recuerda en sus anuncios. Para el ciudadano medio, se ha resquebrajado el mito de que los pisos no podían dejar de subir. Y ello quiere decir que un potencial comprador sabe que, si tiene paciencia, obtendrá el inmueble a un mejor precio.  Obviamente  ello provoca la desaparición de la demanda con fines especulativos (que en los últimos años era más de la mitad de la demanda total de viviendas, según distintas estimaciones) y un parón en la actividad inmobiliaria que tendrá efectos no sólo en el sector sino en toda la economía.

Las expectativas pueden reforzarse si cae alguna de las grandes inmobiliarias.  Y parece que esto es lo que puede suceder este otoño. Según publica hoy Cinco Días y El País, Fincas Corral está procediendo a un adelgazamiento a marchas forzadas. En concreto se cita que se han cerrado el 50% de las oficinas en los últimos meses (Por cierto, espero que hayan contrastado la fuente y no se hayan limitado a citar lo que es de dominio público en los foros desde hace semanas). La atonía (o ausencia) de las ventas, un crecimiento muy agresivo y unos compromisos de recompra que pueden volverse en su contra en un contexto bajista, no son noticias nada halagüeñas. Si finalmente cae, muy probablemente asistamos al inicio del pinchazo.

Son los incentivos, estúpido

Los precios nunca bajanMientras el miedo a un crack inmobiliario se apodera de los mercados financieros, se empiezan a conocer algunos detalles sobre los principales actores de esta tragedia en cinco actos. Este fin de semana el New York Times publicaba un interesante artículo sobre las prácticas de Countrywide, una prestamista que ha acabado situándose por méritos propios en el ojo del huracán.

Según parece, Countrywide habría incurrido en una política excesivamente laxa a la hora de conceder préstamos. Por ejemplo, hasta hace pocos meses ofrecía la posibilidad de financiar el 100% del valor del inmueble (conocido en el argot como piggyback loan). Otro producto que también ofertaba era una modalidad de préstamo que permitía solicitar hasta el 95% del valor del inmueble sin necesidad de documentar los ingresos del solicitante.

Pero no sólo concedía préstamos subprime con relativa facilidad. De hecho, procuraba concederlos aún cuando los solicitantes podían optar a otro tipo de préstamos. Según relatan algunas fuentes, el sistema informático que permitía introducir los datos del solicitante para ejecutar el algoritmo que determinaría las condiciones del préstamo no permitía introduir algo tan simple como el efectivo disponible por los solicitantes, lo que rebajaba puntos al solicitante (y le incrementaba el tipo de interés). También obviaba que para algunos casos concretos existían préstamos subsidiados por el gobierno.

¿Por qué este interés en los préstamos subprime? Por la sencilla razón de que eran un segmento más lucrativo que no los préstamos normales. Los tipos de interés eran más altos, y existían un buen número de penalizaciones que, caso de ser ejecutadas dejaban amplios réditos. En un contexto de precios de la vivienda crecientes, no era inhabitual que el cliente deseara realizar una cancelación anticipada y por ello tuviera que abonar la penalización.

Los colaboradores eran parte esencial en esta pirámide. Se les presionaba para que adoptaran tácticas de venta bastante agresivas. Como es previsible, buena parte del ingreso de éstos dependía de las comisiones cada vez que se cerraba una operación. Y si la operación era un préstamo subprimer, la comisión era mayor que con un préstamo normal. Con incentivos así y con un ordenador que se “olvidaba” de incluir ingresos del solicitante, el resultado final es que el cliente probablemente salía del establecimiento con un préstamo más caro de lo previsible.

Y un préstamo más caro supone mayores pagos mensuales, de decenas, pero también de centenares de dólares al mes. Si además la mayoría de préstamos que se concedían eran a tipo variable, y si algunos de ellos incluían la posibilidad de carencia durante los dos primeros años. la tragedia está servida…

La nueva política de precios de Ono: ¿novedades a la vista en la banda ancha?

Nuevas tarifas ono

La cablera Ono ha hecho públicos sus nuevos planes de precios. A tenor de las declaraciones de sus directivos se trata de un cambio radical con respecto sus anteriores planes y ha sido realizado a partir del estudio de la percepción que tenían sus clientes de los distintos servicios que ofrecía.

La propuesta estrella de la cablera pasa por ofrecer ADSL a 25 megas, superando todas las ofertas existentes por los proveedores. Junto con el teléfono y el paquete básico de televisión la oferta sale por 81,5 euros. Existe también la posibilidad de contratar ADSL a 12 megas (66,5 euros) o a 6 megas (56,5 euros), incluyendo también teléfono y el paquete básico de televisión.

Aparte de la novedad que supone romper la barrera de los “hasta 20 megas”, existe un dato que me ha llamado favorablemente la atención: incluir en el precio final el coste del descodificador. Desgraciadamente la práctica dominante en este sector ha sido sistemáticamente omitir costes adiciones que en muchos casos son obligatorios para el funcionamiento del equipo, convirtiendo precios aparentemente atractivos en cantidades dignas de juzgado de guardia.

Aunque el cable no ha gozado de mucho predicamiento en nuestras latitudes (producto de implementarlo tarde y mal), esta nueva política de precios puede constituir un elemento de presión a unos operadores de banda ancha que hace tiempo que no presentan ninguna novedad reseñable, más que periódicas duplicaciones o triplicaciones de velocidad de las líneas más básicas.

¿Qué es un préstamo subprime?

Durante estas últimas semanas nos hemos ido acostumbrando a escuchar el término préstamos subprime, generalmente asociados a la crisis inmobiliaria que están sufriendo en los Estados Unidos.

Generalmente los préstamos subprime se deben a dos razones:

1) La mala puntuación en obtenida en rankings. En Estados Unidos las decisiones relativas a la concesión de un crédito suelen basarse en el empleo de sistemas de evaluación del solicitante. El más conocido es la puntuación FICO, si bien hay otras empresas que ofrecen puntuaciones similares.

La puntuación FICO se obtiene a partir del análisis de diversas variables relativas a la persona solicitante y genera un número que va en un rango entre 300 y 850. Aquellos solicitantes con una puntuación inferior a 620 se consideran de alto riesgo. El impago de deudas anteriores, el volumen de deuda que tenga el solicitante, el tipo de deudas o su historial crediticio son las principales variables que determinan la puntuación final.

2) El volumen de deuda solicitada en relación al valor del inmueble. Tí­picamente se considera que una solicitud de deuda superior al 80% del valor del inmueble constituye una situación de riesgo (este criterio también se aplica a España).

Si un solicitante está en una de estas dos situaciones, la entidad financiera (no necesariamente un banco), le concedía un préstamo pero con unas condiciones distintas a una situación normal. Generalmente ello implicaba un tipo de interés más alto (hasta tres puntos por encima de lo habitual) y penalizaciones en caso de amortización o cancelación anticipada.

Un aspecto a tener en cuenta es que una persona con un historial crediticio razonablemente bueno podí­a optar a un préstamo normal si no tení­a un trabajo permanente o incluso si no aportaba documentación sobre sus ingresos. En este caso, si bien el tipo de interés es superior al de un préstamo normal, éste suele ser inferior al de un préstamo subprime.

¿Asistiremos a un proceso similar en España? Seguramente no, ya que muchos bancos suelen exigir garantías adicionales a todos aquellos solicitantes cuyo ratio de pagos de hipoteca sobre ingresos supera el 35%, no disponen de un empleo fijo o consolidado, o solicitan por más del 80% del valor de tasación del inmueble. Y ya se pueden olvidar de la solicitud aquellos que no puedan acreditar sus ingresos mediante una declaración de la renta.

Otro tema es lo que ocurra con los préstamos al promotor… Pero esto ya es objeto de otro post.

Que no te tomen el pelo: derechos del pasajero aéreo

Derechos del pasajeroAunque cada vez menos aún hay compañías aéreas que se dedican sistemáticamente a obviar los derechos de los pasajeros. Con la popularización de las líneas de bajo coste y el aumento del tráfico aéreo, los problemas fueron en aumento hasta niveles inaceptables. Casos como el de Ryanair, que se negaba sistemáticamente a compensar a los clientes por anulaciones de vuelos o grandes retrasos, propiciaron que la Unión Europea tomara cartas en el asunto.

Desde hace un par de años rigen unas nuevas reglas de juego de cumplimento obligatorio por parte de todas las aerolíneas, sean de bandera, low-cost o charter y que operen en la Unión Europea. Aquí van algunos puntos que es interesante saber:

Si existe overbooking, la compañía aérea debe primero pedir voluntarios para quedarse en tierra, a cambio de una remuneración. En caso de que no se pudiera subsanar por esta vía, el cliente afectado tiene derecho, además de la opción de devolución del importe o transporte alternativo, una compensación que va entre los 250€ (vuelos inferiores a 1.500km) a 600€ (vuelos intercontinentales). Asimismo deberá proveerse de alojamiento y comida gratuita (caso de precisarse), así como la posibilidad de realizar una llamada gratis.

En caso de anulación de vuelos, opera la misma mecánica que anteriormente, salvo que la anulación haya sido comunicada de antemano (cuidado porque algunas compañías lo realizan envinado un correo electrónico, especialmente si se ha hecho la reserva de forma electrónica).

En el caso de grandes retrasos (2 horas en vuelos de corto radio, 3 en los de media distancia y 4 en los intercontinentales), la comñía está obligada a facilitar comida y bebida suficientes, alojamiento y una llamada gratuita. En el caso de que el retraso supere las 5 horas, deberá ofrecerse la opción de reembolso del billete.

En caso de pérdidas de equipajes, existe derecho a reclamar hasta 1.200 euros. La reclamación debe hacerse en los 7 días posteriores a la entrega (deterioro) y en los 21 posteriores a la entrega (retraso).

Estos son los mínimos que cualquier compañía debe satisfacer, y no eximen reclamaciones si los daños y perjuicios sufridos son mayores. Si no es así, lo mejor que puede hacerse es reclamar. En los últimos tiempos diversos bufetes jurídicos como retrasos.es se han especializado en atender casos de pasajeros a los que se les han conculado sus derechos o a los que las ofertas de compensación han sido insuficientes para compensar los perjuicios ocasionados.

Un último comentario: la denegación de embarque está justificada si la presencia en el mostrador de facturación (o en las máquinas de check-in) no se produce en el periodo que fija la compañía y que debería estar a disposición del público. En el caso de mostradores, si se le deniega el embarque por haberse presentado tarde y ello es consecuencia de las colas que se forman, reclame, puesto que la compañía no puede acreditar(en la inmensa mayoría de casos) que no estaba en la cola en el momento de cierre de facturación.

Fenómenos paranormales: las facturas de AT&T por el uso del iPhone

Se agradece que las compañías de servicios, a la hora de cobrar servicios prestados, intenten detallar al máximo los hechos que motivaron el cargo. Pero lo de AT&T es too much. Recientemente un gran número de usuarios de iPhone se han encontrado en sus buzones con facturas con decenas o incluso centenares de hojas. Alguna de ellas incluso tenía más la apariencia de libro que no de factura.

El motivo de este sinsentido es el hecho de que la factura incluía todos y cada uno de los detalles de las operaciones realizadas con el teléfono. Esto incluía las llamadas, los mensajes a móviles, pero también las conexiones a Internet, para enviar y recibir correo. Precisamente son estas últimas las que han provocado estas facturas de inusual tamaño.

Tras las quejas de algunos usuarios, AT&T ha decidido cambiar y ofrecer por defecto el servicio de factura resumida. Aquellas personas que quieran ver su factura detallada lo podrán hacer de forma electrónica, o bien solicitar la factura de tallada en papel con un cargo mensual de 2 dólares.

Lo sorprendente es que AT&T tomara esta decisión no por iniciativa propia (alguna de estas facturas-libro les llego a suponer más de 7 dólares en sellos de correos), sino tras las quejas de los usuarios. Supongo que la cantidad de facturas de este tipo fue pequeña, puesto que afectaba a los usuarios de una tecnología recien implantada. Pero en cualquier caso demuestra una lentitud de reflejos que en otras circunstancias hubiera podido suponer importantes pérdidas.

Los ricos también lloran: Harvard pierde 350 millones con unas malas inversiones

Mohamed El ErianSegún informó la Universidad de Harvard, en las pasadas semanas uno de los fondos en los que tiene invertida parte de su riqueza, Sowood Capital Management generó unas pérdidas de 350 millones de dólares a consecuencia de la reciente crisis financiera.  Aún así, no parece que sea más que un pequeño rasguño. En primer lugar porque esta inversión constituye menos del 1% de la cartera global. En segundo lugar, porque el año pasado Harvard fue capaz de obtener una rentabilidad del 23% en los activos en los que invirtió, cifra que supera la media de las universidades, situada en el 17%.

Como muchas universidades de los Estados Unidos, Harvard dispone de un amplio fondo que es gestionado profesionalmente. En el caso que nos ocupa, el gestor es Mohamed E-Erian, que dirige a un conjunto de gestores que se dedican al arbitraje en distintos mercados.

¿Alguien se imagina una política de este tipo en España? Lo veo difícil, como mínimo a corto plazo. Hace unos meses se comentó la posibilidad de que una parte del fondo de reserva de la Seguridad Social se gestionara utilizando herramientas de renta variable, con el consiguiente revuelo que se generó.

La noticia ha aparecido hoy en el Financial Times.

McDonalds nos amenaza con más locales

McDonalds
McDonalds ha anunciado que planea invertir durante este año la friolera de 600 millones de euros con el fin de afianzar su crecimiento, toda vez que el mercado americano está muy saturado. Los planes de McDonalds pasan por dotar de mayor autonomía a sus unidades geográficas, desinvertir en locales y apostar por las franquicias (consideradas como más dinámicas), y emprender un amplio programa de lavado de cara a los establecimientos, ofreciendo una imagen más moderna.

Este programa se ha emprendido por dos razones: la primera, por la caída de ventas que durante los últimos años está lastrando la rentabilidad de la cadena; la segunda, por los buenos resultados que ha obtenido McDonalds modernizando sus restaurantes en los Estados Unidos y ofreciendo formatos que compiten de forma clara con las opciones actualmente más exitosas.

En algunos establecimientos ya se puede ver por donde van los tiros de la nueva oferta: potenciar los cafés y los productos dulces en detrimento de la oferta basada en carne. En el caso de Japón esta estrategia aún ha ido más lejos creando una cadena de McCafés en el centro de Tokyo, completamente distinta a los McDonalds tradicionales.

¿25 euros por unos largos? ¡No, gracias!

Durante mis vacaciones he tenido oportunidad de alojarme en algunos hoteles. Una cosa que me ha sorprendido de uno de ellos, perteneciente a una de las cadenas líderes mundiales, fue el hecho de que, en caso de querer utilizar la piscina y la zona termolúdica, debería abonar el equivalente a 25 euros. Quien se ha ido alojando en hoteles ya sabrá que las piscinas y las zonas termolúdicas de los hoteles no se caracterizan precisamente ni por su tamaño ni por su oferta, por lo que el precio me pareció excesivo, hasta el punto de renunciar a una de mis aficiones.

La anécdota de los 25 euros me hizo reflexionar sobre la facilidad con la que los establecimientos (no sólo hoteles, sino también restaurantes) tienen para fijar precios exageradamente altos por servicios adicionales. Tomemos el caso de los restaurantes: ¿cuántos de vosotros habéis decidido no tomar vino, cava o licores tras ojear los astronómicos precios que aparecían en la carta de bebidas? O sigamos con el caso de los hoteles: ¿cuántos de vosotros habéis considerado exorbitado el precio de una bebida del minibar?

Algunas empresas han visto que esta estrategia no es la más adecuada y han dado un paso adelante para fijar precios más realistas o incluso por ofrecer los extras de modo gratuito. Por ejemplo AC Hoteles ofrece de manera gratuita el servicio de minibar, algo que se agradece cuando son las 4 de la mañana y se está sediento.

Seguramente no hace falta llegar al extremo de ofrecerlo de modo gratuito, pero sí ofrecerlo a precios razonables. Vender una lata de refresco a 1 euro o 1,5 euros, o bien ofrecer el servicio de gimnasio y piscina por una cantidad no superior a 10 euros seguramentebeneficiará tanto al cliente como a la empresa, que verá aumentado el consumo.

Si no queda satisfecho, se fastidia

Unos conocidos grandes almacenes acuñaron un eslogan que se convirtió con el paso de los años en su principal lema.  El “si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero” resumía en pocas palabras la filosofía de la empresa: ofrecer un servicio de alta calidad hasta el punto de permitir a un cliente desdecirse de su compra. Seguramente fue ésta una de las razones por las que estos almacenes llegaron a convertirse en la primera empresa de distribución española eclipsando a competidores inicialmente más poderosos.

Mucho ha llovido desde esa época y si bien se sigue empleando el eslogan, las condiciones han cambiado. Ahora el cambio sólo se aplica durante los quince días inmediatamente posteriores a la adquisición del producto, una práctica que casi todos  los establecimientos llevan a cabo. Hasta cierto punto es normal: quince días es un periodo más que razonable para detectar que el producto no satisface las necesidades o que no encaja con lo que se buscaba.

Más inquietante sin embargo es que El Corte Inglés aparentemente no cumpla de forma debida  la normativa sobre garantías. Así, la empresa no permite la sustitución de un producto defectuoso pasados los quince días de adquisición, pese a que por ley ésta puede ser solicitada  durante los seis primeros meses posteriores a la adquisición del producto.

Esta tarde he podido comprobar esta práctica poco ortodoxa  al intentar sustituir un teléfono móvil que, con menos de dos meses ya me ha dejado tirado en varias ocasiones a causa de problemas con la batería. En lugar de plantearme la posibilidad de reparación o sustitución, el vendedor se ha limitado a darme la dirección del servicio de asistencia técnica. Tras mostrar mi disconformidad y aludir a la ley, al supervisor no se le ha ocurrido cosa mejor que darme una lección magistral (a mi juicio equivocada) sobre el apartado de la ley en cuestión.

A la vista de tal magistral clase y de la pérdida de tiempo no me ha quedado otro remedio que poner una reclamación oficial y que sea la agencia de consumo quien dictamine quien de las dos partes tiene la razón. A la vista del redactado de la ley y del plazo en el que se ha manifestado el problema creo que la razón está de mi parte.

Supongo que no habré sido el primero (ni el último)  cliente obligado a recurrir a una medida tan drástica, pero sorprende que una empresa cuyo eje estratégico pivota sobre la atención al cliente ofrezca un servicio peor que muchos hard-discount. Es muy triste tener que perder una tarde de vacaciones escribiendo instancias de reclamación solicitando simplemente que se cumpla nada más que lo que está escrito en la ley.

Desconozco qué puede ganar la empresa negando a sus clientes este derecho. Lo que sí sé es lo que puede perder: clientes, o sea lo último que se puede permitir una compañía de retail. Y si no que se lo pregunten a Galerías Preciados, donde el mal servicio, unido a los sucesivos cambios de propietario provocaron la desaparición de la que había sido la mayor empresa de distribución española.

De momento, y a la espera de novedades, me he visto obligado a “resucitar” el antiguo móvil. Por suerte mi trabajo no depende del móvil. ¿Qué hubiera ocurrido en caso contrario?