Como os comenté estoy en proceso de mudanzas profesionales. Una de las cosas que me ha tocado hacer durante estas últimas semanas es revisar el currÃculum vitae y ponerlo al dÃa. Curiosamente, el otro dÃa di con el blog de Enrique Brito, que trata precisamente sobre este tema. Os paso algunas opiniones que tengo sobre este tema y os invito a participar en el debate:
¿Una única versión o un currÃculum adaptado para cada empresa?
Personalmente soy partidario de la segunda opción. En primer lugar porque muestra tu interés en el puesto de trabajo, intentando acercarte más a ellos. En segundo lugar, porque las empresas no son todas iguales. Si quiero trabajar en el Decathlon, por ejemplo, seguramente haré referencia a aficiones deportivas (e incluso algunos logros). En cambio, para cualquier otra empresa esta información puede ser marginal o directamente irrelevante.
¿CurrÃculum corto o largo?
Hay quien prefiere que el currÃculum sea corto, no más de una página. Otros, sin embargo se decantan por versiones más largas. En mi opinión, creo que el criterio es que el currÃculum debe tener la extensión que tiene tu carrera profesional. Cuando tienes 20 años, o sólo has estado en un par de empresas, seguramente tiene sentido que tu CV no tenga más de una página. Esto es lo que ocurrÃa hace unos años en muchos sectores.
Actualmente, sin embargo, el mundo profesional ha cambiado. Empieza a ser difÃcil ver profesionales que han estado más de cuatro o cinco años en el mismo puesto. Lo más normal es que, incluso dentro de la misma empresa, vayan cambiando de funciones cada dos-tres años. Por tanto, muchas veces una página, o dos, son pocas. Y ya no digamos si nuestro profesional ha trabajado como freelance. Limitarlo a una página puede ser tan perjudicial como intentar alargar un currÃculum de media página añadiendo información superficial.
¿Qué información no relacionada con el puesto de trabajo incluyo?
Ese es otro problema. Algunas empresas de selección de personal prefieren que se incluyan otros aspectos, tales como haber sido delegado de clase, haber colaborado activamente en una entidad no lucrativa o haber realizado cursos en el conservatorio. Esta información puede ser útil para detectar actitudes o habilidades que pueden ser claves en una organización, como el liderazgo, la gestión por objetivos o la disponibilidad para trabajar en equipo.
No obstante, creo que esta información debe incluirse con cautela. Mucha gente acaba incluyendo información banal como “Aficiones: leer, cine, deportes” que no aporta absolutamente nada. En mi caso, mejor omitirÃa esta información salvo que (a) sea relevante para el puesto de trabajo que socilitas (por ejemplo, un trabajo en una editorial); y/o (b) existan logros que puedan ser reveladores de tu personalidad (haber ganado premios o campeonatos deportivos).
¿Barnizar o no barnizar?
Muchos son los que tienen la tentación de “barnizar” el currÃculum, especialmente pensando que el resto lo hacen. Esto pasa especialmente con los idiomas (o más concretamente con el inglés). Mi opinión es que nunca debe hincharse el currÃculum. Si sólo sé decir dos palabras de italiano, mejor abstenerse de incluir el socorrido “nociones de…”.
Donde sà que puede ser interesante “barnizar” es en aspectos donde hay que buscar una equivalencia que sea reconocible por el lector del currÃculum. A efectos visuales, no es lo mismo decir que tienes un nivel medio-alto de inglés que decir que tienes un nivel First Certificate, aunque en la práctica tu nivel medio-alto sea incluso superior al First. O reescribir “Graduado Superior” por “Licenciado”.
Informática
Una herencia de los currÃculums de hace años es la obligación de incluir tus conocimientos informáticos. He llegado a ver casos tan surrealistas como gente con estudios universitarios que afirmaba que tenÃa conocimientos de navegadores de Internet o de correo electrónico (!). También hay quien se entretiene en detallar todas y cada una de las aplicaciones ofimáticas de una conocida multinacional norteamericana.
En mi caso, procuro estructurarlo en tres apartados: conocimientos ofimáticos, conocimientos de software especÃfico, y lenguajes de programación. Sólo en el segundo y tercer caso cito (y sólo cito) los programas/lenguajes que he usado. Creo que no hay que ofrecer más información que ésta, salvo que optes a un puesto relacionado con el mundo de las TI, o el diseño y multimedia.